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Los cuatro elementos

El Centro de Interpretación Científica está organizado en cuatro niveles, llamados como los cuatro elementos que los antiguos griegos postulaban como las raíces de todo lo existente: aire, fuego, agua y tierra. Los pisos y ventanales de cada parte del dodecaedro son completamente transparentes, lo que genera un efecto vertiginoso y de integración de los distintos sectores.

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Se ingresa por el salón Aire, donde se explican características del cielo, las galaxias, los cuerpos celestes y la atmósfera, entre otros. Se usarán objetos tridimensionales y habrá proyecciones fílmicas para apoyar las exposiciones.

En este nivel, lo primero que llama la atención es una réplica de un péndulo de Foucault, un aparato que permite explicar (y demostrar) la rotación permanente de la Tierra. En el centro, además, se erige una cúpula donde está emplazado un planetario mecánico que permite proyectar el cielo tal como se lo ve desde los hemisferios norte y sur de nuestro planeta.

El recorrido continúa en el primer subsuelo: Tierra. Aquí se enseña, representa y explica la estructura interna de nuestro planeta, su topografía y otros aspectos relacionados. En el ingreso, hay una réplica del Tyrannotitan chubutensis, de doce metros de longitud. Se trata del dinosaurio carnívoro más grande conocido hasta ahora, que habitó la Patagonia argentina.

La ruta topográfica conduce al salón del Agua, que ofrece contenidos sobre el mundo marino y las propiedades del agua. Allí también se proyectarán videos sobre la historia de la vida en la Tierra, que nació en los mares hace miles de millones de años.

Las visitas al interior del dodecaedro desembocan en el ambiente Fuego, que representa el núcleo de nuestro planeta, y cuenta con un microcine donde se proyectarán audiovisuales de divulgación científica.

“La idea esencial es que este sea un lugar en el que se hablará de la Tierra, metiéndose bajo tierra; se hablará del cielo mirando hacia arriba; y se hablará del mar y la vida, metiéndose en el agua”, apunta Goldes.

Y añade: “Es un paseo por distintos ambientes de nuestro planeta, acuáticos, aéreos y terrestres. No solo vamos a hablar de recorrer esos ambientes, sino que el participante se va a sentir inmerso en cada uno de ellos”.

Por su parte, Barraco, responsable máximo de la Plaza Cielo y Tierra, señala: “Queremos que sea un espacio para la motivación y fascinación de la gente, que ayude a despertar vocaciones. Esperamos que además funcione como un espacio de desarrollo e investigación en técnicas de divulgación científica, donde se debata sobre la democratización del conocimiento científico. También esperamos que sea utilizado para que maestros del área ciencias realicen talleres y otras actividades”.

En la misma línea, Barraco remarca que el espacio está destinado a toda la ciudadanía, aunque la propuesta está dirigida especialmente a los más jóvenes. “Un tiempo importante del uso del Centro será ocupado por las escuelas y los ministerios provinciales de Educación y de Ciencia y Tecnología, que van a jugar un papel importante”, puntualiza.

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