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“Cualquier lugar del universo debería parecerse al lugar donde nos encontramos”

Lo asegura Ariel Zandivarez, astrónomo especializado en el estudio de las galaxias existentes más allá de la Vía Láctea. Recientemente distinguido por la Academia Nacional de Ciencias con el Premio Enrique Gaviola en el área de Astronomía, asegura que en ciencia el mérito siempre es colectivo. [15.09.2016]

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“Cualquier lugar del universo debería parecerse al lugar donde nos encontramos”

Para el joven científico, "todo es física y todo se limita a las cosas que podemos probar". Fotografía: Victoria Rubinstein/OAC.

Lucas Gianre
Por Lucas Gianre
Redacción UNCiencia
Secretaría de Ciencia y Tecnología - UNC
lgianre@secyt.unc.edu.ar

Ariel Zandivarez fue distinguido días pasados con el Premio Enrique Gaviola que otorga la Academia Nacional de Ciencias en el área de Astronomía. Precisamente, este científico de 39 años se dedica a la Astronomía Extragaláctica, es decir, al estudio de lo que sucede a miles de millones de años luz de nuestro planeta. En sus palabras, este campo de investigación “se preocupa por las lejanas galaxias y su entorno”. 

“Investigamos las propiedades para tratar de entender lo mejor posible el efecto que tiene el medio en la historia evolutiva de las galaxias”, puntualiza respecto de la tarea que desarrolla junto a su equipo del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (UNC-Conicet) en el Observatorio Astronómico de Córdoba.

Para estudiar el universo a gran escala, los astrónomos tienen que realizar simulaciones computacionales. “Hacemos réplicas del universo en las computadoras y después comparamos si las galaxias sintéticas que formamos se parecen a las de la realidad, a las que tenemos acceso por medio de las observaciones. De esta manera, gran parte de nuestro trabajo es hacer predicciones que, bajo ciertas condiciones, podrían explicar lo que vemos o mostrarnos aquello que las observaciones todavía no nos permiten ver”, aporta el científico.

Actualmente, Zandivarez y su equipo se encuentran abocados al estudio de grupos peculiares de galaxias como los compactos y los fósiles. Sobre éstos últimos amplía: “Son sistemas caracterizados por una galaxia elíptica gigante, que es muy luminosa y a su alrededor tiene otras más débiles. Y lo que se espera es que la galaxia central vaya comiéndose –por decirlo de alguna manera- a sus vecinas menos luminosas, aunque hay controversias al respecto”.

Sobre este problema, el grupo del IATE determinó que,  recreando el comportamiento de las galaxias en computadoras,  sólo los grupos que se crearon con la mezcla adecuada de galaxias, hace miles de millones de años, podrán formar las grandes que hoy es posible observar.

Consultado sobre hasta qué punto se puede predecir lo que hay a tan remotas distancias Zandivarez explica: ““Estos modelos que usamos contienen toda la física que conocemos en la actualidad para formar los universos ficticios. En realidad, crear un universo que se vea a grandes rasgos como se ve nuestro universo es relativamente simple si asumimos cuáles fueron las condiciones iniciales. Es decir, si sabemos cuánta y qué tipo de materia existía en el universo temprano”.

Sin embargo, señala que la formación de galaxias  es un tema más complejo, en el que existen ‘varias recetas’ que permiten formarlas. Estas incluyen distintos ‘ingredientes’, es decir procesos físicos, que se creen son los más factibles de haber ocurrido, según qué receta se adopte. Aunque aclara: “Esto no significa que sepamos exactamente todos los procesos que realmente están involucrados en la formación de una galaxia. Hay mucho de prueba y error. Vamos probando si lo que suponemos que ocurrió reproduce lo que vemos en las observaciones”.

Gracias al avance de las tecnologías aplicadas a la observación astronómica se pudo conocer que nuestra galaxia, la Vía Láctea, es una aglomeración más entre cientos de miles de millones que hay en el universo.  

Y si bien “el universo es el lugar de infinitas posibilidades”, como asegura Zandivarez,  hasta que las observaciones no digan lo contrario, no existe un ‘afuera’: todos estamos inmersos en un solo universo, que funciona bajo las mismas reglas. El llamado ‘principio cosmológico’ establece que cualquier porción del universo debería verse parecida a cualquier otra, dado que la física da lugar a todos los procesos que conocemos. Y es por ello que en astronomía se realizan predicciones mediante modelos computacionales.

“Es por esto que cualquier lugar de universo debería parecerse al lugar en el que nosotros nos encontramos. Todo es física. Todo se limita a los comportamientos físicos que conocemos. Y a las cosas que podemos probar”, concluye.

La ciencia, un proceso colectivo
Ariel Zandivarez tiene 39 años, es docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), e investigador del Instituto de Astronomía Experimental (UNC-Conicet).
Respecto del premio que le otorgó la Academia Nacional de Ciencias, subraya que el mérito en ciencia es siempre colectivo, aunque en este caso están reconociendo sus trabajos de investigación y su trayectoria personal “que involucra otras actividades que no se circunscriben solo a la investigación”. No obstante, insiste: “Creo que ningún trabajo se puede realizar de manera eficiente y óptima si no es en colaboración con otras personas”. 
Sobre el futuro, planea continuar investigando en Astronomía extragaláctica, particularmente tratando de entender mejor la formación y evolución de las galaxias en el universo y se propone seguir haciéndolo en la UNC. “Considero importante desarrollar los conocimientos astronómicos y formar nuevos científicos desde nuestro país y desde Córdoba en particular. Esa es la manera de mantener y expandir los centros de investigación que existen en la actualidad, centros que fueron creados con gran esfuerzo. Principalmente, por las personas que apostaron a hacer ciencia desde nuestro país”. 
Perfil
Ariel Zandivarez obtuvo la licenciatura en Astronomía en el año 2000 y se doctoró en la misma disciplina en 2006, ambas carreras las desarrolló en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación. Ha sido becario de posgrado de la UNC y el Conicet, y realizó dos posdoctorados, uno de ellos como profesor visitante en Sao Paulo, Brasil. Se ha desempeñado como docente universitario desde el año 2005.
Ha publicado 20 artículos científicos con referato internacional, todos ellos en el área de astronomía extragaláctica y cosmología. Ha dirigido proyectos de investigación avalados por la UNC y co-dirigido proyectos de investigación acreditados por el Conicet. También dirige trabajos finales de la licenciatura en Astronomía y tesis doctorales.
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