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Córdoba perdió 150 mil hectáreas de árboles en 12 años

El dato surge de un estudio que evaluó los cambios ocurridos en la cobertura arbórea de todo el territorio provincial entre 2000 y 2012. Fue realizado a partir de imágenes satelitales y sistemas de información geográfica. A comienzos del siglo 20, Córdoba poseía 12 millones de hectáreas de bosques nativos originales. Para 2012 quedaban sólo 594 mil hectáreas, que ascienden a casi dos millones si se contemplan otros tipos de vegetación. Proponen crear una herramienta interactiva para facilitar el acceso a esta información. [22.10.2015]

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Leandro Groshaus
Por Leandro Groshaus
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional
lgroshaus@comunicacion.unc.edu.ar

Córdoba es una de las provincias argentinas más deforestadas en el transcurso de la historia reciente. Es un proceso que obedece, principalmente, al corrimiento de las fronteras agropecuarias, resultado de la implementación de un sistema de producción agroindustrial basado en la siembra de transgénicos y el uso de agroquímicos. Este esquema productivo, a su vez, también implicó que  actividades agropecuarias tradicionales, como cría de ganado, se vieran obligadas a desplazarse hacia los territorios del norte y noreste de la provincia.

Entre 1998 y 2002, Córdoba alcanzó niveles de deforestación comparable con los máximos mundiales; y entre 2002 y 2006,  esos índices se ubicaron entre los más altos de Argentina. Como consecuencia, de las 12 millones de hectáreas de superficie cubierta con bosque nativo que poseía la provincia a principios del siglo XX, actualmente solo quedan 594 mil hectáreas, una cifra que cada año sigue reduciéndose, a pesar de que la sanción de la Ley Nacional 26.331, de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques, redujo considerablemente la tasa de desmonte desde 2012. Si además se contemplan arbustales, matorrales, sabanas, pastizales y roquedales, la superficie cubierta actual asciende casi a dos millones de hectáreas.

Ante este cuadro, Lisandro Agost, biólogo de la UNC, realizó una investigación para  evaluar el cambio de cobertura arbórea de Córdoba durante el periodo 2000-2012. Para ello utilizó imágenes satelitales en sistemas de información geográfica, a escala provincial, departamental y local. El propósito del trabajo es identificar el estado actual de la superficie y proporcionar datos científicos que permita a los gobiernos, instituciones y ong´s trazar diagnósticos, delinear acciones e implementarlas para revertir la pérdida de vegetación.

Agost realizó su trabajo a partir de los datos elaborados por la investigación “Cambios del Bosque a Nivel Global 2013” (Global Forest Change, en inglés), una iniciativa que consiste en el análisis de 654.178 imágenes que permitieron caracterizar, a nivel global, la extensión forestal y sus cambios en el lapso comprendido entre 2000 y 2012.

La intención de Agost es construir una plataforma interactiva que permita ordenar y localizar los datos, de modo tal  que cualquier persona pueda consultar y descargar información actualizada de la situación de cobertura arbórea de determinada región provincial. La idea es brindar una herramienta empírica que permita determinar causas, consecuencias e impactos de la deforestación a corto y largo plazo.

Para el autor, poner al alcance esta información sistematizada es de suma importancia, ya que hasta el momento para acceder a este tipo de datos se requiere de investigaciones específicas, que no están disponibles a todos los actores que las requieren.

“La carencia básica de las organizaciones de base, ambientalistas, instituciones o cooperativas de servicios públicos, pero también de los propios Estados, radica en la falta de acceso a la información actualizada de la situación del bosque en las cercanías de las localidades y los departamentos. Esos datos le permitirían tomar decisiones tendientes a revertir los procesos de pérdida de bosque nativo, pero también construir líneas de acción, pautas para el desarrollo y la planificación urbana” explica el investigador.

Diagnóstico por departamentos

A partir del procesamiento de los datos se comprobó que del total de un millón y medio de hectáreas cubiertas con árboles el año 2000, que representaba un 9,07% del total provincial, se perdieron 151.054 hacia el año 2012. En este punto, cabe aclarar que el estudio define “árboles” como toda vegetación de más de 5 metros de altura. Por otra parte, la metodología utilizada no permitió distinguir entre cobertura de especies exóticas o nativas.

El análisis cronológico permitió observar dos momentos en los que se produjo una pérdida significativa de hectáreas: 2004 (22.476 hectáreas) y 2007 (20.220 hectáreas). A partir de este último año la cantidad de hectáreas perdidas decae hasta 2012. Para este año, la cobertura de árboles ocupaba solo un 8,21% del territorio provincial (1.360.666 hectáreas).

A su vez, esta reducción de la superficie verde muestra realidades muy distintas en los distintos departamentos provinciales según la relación que éstos tengan con las actividades productivas de cada región.

Según el trabajo, los cinco departamentos con mayor superficie cubierta arbórea son San Javier, Punilla, Sobremonte, Calamuchita e Ischilín, con rangos de superficie cubierta que van del 24% al 34%. De los restantes, ocho poseen entre el 23% y 11%; y 13 departamentos, menos de un 10%.

A su vez, los seis departamentos que perdieron más de 8.000 hectáreas son Cruz del Eje, Sobremonte, Río Primero, Río Seco, Tulumba e Ischilín. El dato común es que estos se encuentran ubicados geográficamente en el norte provincial, formando un bloque. Tulumba es un caso extremo, ya que en el periodo evaluado perdió 30.793 hectáreas y solo ganó aproximadamente 16 hectáreas, una relación de 1.942 veces perdido sobre ganado.

Teniendo en cuenta la proporción de pérdida total para todo el periodo (perdido dividido la suma de la cobertura del año 2000 más lo ganado por cada departamento), San Justo, Río Seco, Unión, Presidente Roque Sáenz Peña, Ischilín y Río Primero, son los seis que perdieron mayores proporciones, de 14% a 21% respectivamente. Los demás se encuentran por debajo del 14%, hasta llegar a valores por debajo del 1%, en el caso de Pocho, Minas y Punilla.

Finalmente, cuando se compara la cantidad de hectáreas de bosque per cápita, se observa un cambio  general  hacia  la  disminución. El  promedio provincial para 2000 era de 3,38 hectáreas per cápita, mientras que para 2012 disminuyó a 2,94. Esta tendencia se sostiene a nivel departamental excepto para Minas,  único  que  incrementó la  cantidad  de hectáreas per cápita. Los departamentos que más disminuyeron son, en orden creciente: Ischilín (1,33 hectáreas per cápita), Río Seco (2,25), Sobremonte (2.30) y Tulumba (3,13).

La mancha urbana y el bosque aledaño

La investigación también analiza de manera novedosa la situación de la cobertura arbórea en las 224 localidades de la provincia que, según los datos del último Censo Nacional, poseen más de mil habitantes.

Para cada una de ellas, se trazaron anillos perimetrales de dos, cinco y diez kilómetros para evaluar el porcentaje de cobertura y sus cambios. En esta línea, Agost subraya la importancia del estado de los bosques circundantes a las ciudades, ya que no solo cumplen un papel paisajístico, sino que desempeñan un rol central como barrera natural para proteger contra enfermedades y sustancias tóxicas, entre otros servicios ecosistémicos. 

Si sólo se contemplan los anillos de 10 kilómetros de las 224 unidades, 149 tienen menos de 10% de superficie perimetral cubierta, 18 entre 10% y 20%, 35 entre 20% y 40% y 22 entre 40% y 68%.

En cuanto a los cambios que sufrieron las 224 unidades durante el lapso analizado, resulta que ganaron 6.108 hectáreas y perdieron 48.310, es decir se perdió casi ocho veces lo que se ganó en ese lapso temporal. En promedio cada comuna perdió 216 hectáreas, con casos extremos de 0,5 hectáreas en la localidad Del Campillo y 4.103,8 hectáreas en Sebastián Elcano, en el noroeste provincial. Esta última es la localidad que mayor pérdida presenta en el tiempo.

Respecto a los porcentajes de cobertura, se destacan las localidades de Santa Rosa de Calamuchita, que posee la mayor de todas la provincia, con un 68,37% dentro de su perímetro de 10 kilómetros. En contraposición se ubica la ciudad de Río IV con solo el 1,58 % de su perímetro cubierto por árboles. Estas realidades están íntimamente relacionadas con las particularidades productivas de cada región provincial.

En su trabajo, Agost advierte que para detener el proceso de pérdida de superficie arbórea en Córdoba es necesario implementar acciones mitigadoras a nivel local y provincial, evaluar las leyes y reglamentaciones existentes que ayuden a la recuperación y preservación del bosque nativo, efectivizar aquellas que no se aplican, modificar las que son cuestionadas o ineficientes y generar nuevas.

A su criterio, también es necesario trabajar con las comunidades para lograr una concientización y cambios que se sostengan en el tiempo, además de plantear modelos socio-económicos de desarrollo compatibles con la realidad de cada región, según las necesidades de sus habitantes.

Con todo, para Agost su estudio es el principio de un trabajo más amplio: “Hay tareas pendientes, como por ejemplo, poder diferenciar entre la vegetación exótica y nativa, ya que la primera –sea para producción maderera o como invasión de especies ornamentales– tiene graves consecuencias sobre el ambiente a corto y largo plazo. Mi intención es generar una herramienta interactiva, para que la información pueda estar al alcance de todos los actores que las necesiten” concluye.

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