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Cosas de la vida, ¿marcianos o bacterias?

¿Qué es la vida? Si existe un interrogante recurrente, desde que el ser humano comenzó a hacerse preguntas, es el que trata de desentrañar un fenómeno que, al día de hoy, continua sorprendiendo y generando discusiones eternas.

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Cosas de la vida, ¿marcianos o bacterias?

Imagen de la bacteria causante de la tuberculosis [Mycobacterium tuberculosis]. Fuente: National Institute of Allergy and Infectious Diseases / National Institutes of Health / Estados Unidos

Alberto Díaz Añel
Por Alberto Díaz Añel
Colaborador UNCiencia
Investigador del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra / Conicet

Las respuestas suelen ser variadas, dependiendo de donde se originen. Las explicaciones pueden venir desde puntos de vista tan variados como el religioso, el filosófico, el psicológico o el biológico, entre otros, sin que ninguno logre agotar, en sí mismo, la verdad absoluta acerca de la vida.

Habitualmente aparecen noticias sobre la búsqueda de vida extraterrestre. Se envían sondas espaciales a planetas, satélites, asteroides, cometas; se analiza la atmósfera de lejanos cuerpos celestes parecidos (o no) a la Tierra, con la esperanza de descubrir que el ser humano no está solo en el vasto universo. Pero ¿qué tipo de vida se está buscando? ¿Seres inteligentes de cuerpos espigados, piel verde grisácea, ojos negros enormes, que viajan en sofisticadas naves interplanetarias? ¿O nos conformamos con una simple bacteria?

Cuando se habla de encontrar vida extraterrestre, es necesario apoyarse en la definición científica de la vida. Porque seamos claros, son los científicos los que insisten en buscar la mejor forma de contactarse con alguien “allá afuera”. Y de paso, quizás semejante descubrimiento nos ayude a encontrar una respuesta sobre el mismísimo origen de la vida en nuestro planeta.
   
Desde un punto de vista biológico y bioquímico, la vida se define como un estado característico de la materia, la cual se organiza en estructuras especializadas que le permiten desarrollarse, interactuar con el ambiente y reproducirse, con el objetivo de perpetuarse en el tiempo. Estas estructuras moleculares alcanzan un nivel de estabilidad tal que permite que la vida sea dinámica, lo cual posibilita que pueda evolucionar. A la luz de esta definición, queda descartada toda materia inerte (como los minerales) y, por ejemplo, los virus, ya que estos no pueden reproducirse por sí solos, sino que necesitan de la maquinaria de las células que infectan para poder aumentar su número.

Las estructuras especializadas a las que se refiere la definición biológica de la vida son básicamente el ADN (y otras moléculas similares), que transporta toda la información necesaria para que los organismos vivos funcionen, y las proteínas, responsables de darle forma y funcionalidad a las células que habitan nuestro planeta, desde una simple bacteria hasta los billones que forman nuestro cuerpo. También se puede incluir a los azúcares, que son una de las principales fuentes de energía y contribuyen de manera importante al desarrollo de la vida en nuestro planeta.

La Agencia Espacial Norteamericana (NASA, por sus siglas en inglés) aseguró hace un par de meses que encontrará vida extraterrestre dentro de los próximos 20 años. ¿Cómo la buscan? Asumiendo que la vida en otros planetas pudo haberse originado de igual manera que en la Tierra, la búsqueda de agua líquida es esencial. Sin ella, la vida en nuestro planeta hubiera sido imposible.

Otros componentes que se asocian con la presencia de vida son el oxígeno y el metano. El primero se obtiene de procesos como la fotosíntesis que llevan a cabo las plantas y el segundo (que aparece seguido en otros cuerpos celestes y es el principal componente del gas natural) es el producto de la utilización del dióxido de carbono como fuente de energía de algunos microorganismos.   

Por otra parte, los científicos han creado grandes “oídos” para escuchar alguna señal que pudiera provenir de alguna civilización avanzada. En este caso, lo que se busca es “vida inteligente” y uno de los ejemplos más conocidos en la materia es el proyecto SETI, cuyas siglas en inglés significan “búsqueda de inteligencia extraterrestre”. Esta iniciativa permite a cualquier persona que posea una computadora con conexión a internet colaborar en el análisis de los grandes volúmenes de datos que se reciben desde el espacio exterior.

Por ahora, agua líquida y metano se han encontrado juntos o separados en algunos de los nuevos “planetas enanos” de nuestro sistema solar (como Ceres, un ex-asteroide), o en algunas de las grandes lunas de los planetas gigantes Júpiter y Saturno. Pero todavía no hay ninguna prueba que demuestre el menor rastro de vida en ellos. Marte parece haber tenido agua líquida en el pasado –ahora posee hielo en sus polos–, pero a pesar de haber sido capaces de enviar naves exploratorias al planeta rojo, nunca se hallaron ni siquiera muestras fósiles de formas de vida que pudieran haberse desarrollado allí.

En los últimos años, el telescopio espacial Kepler identificó miles de “exoplanetas”, es decir planetas que están fuera de nuestro sistema solar. Muy pocos poseerían agua, oxígeno o metano, y ninguno de ellos mostró signos de vida, por lo menos de los inteligentes.

Mientras nadie se comunique con nosotros, habrá que conformarse con hallar algún otro tipo de vida menos evolucionada, aunque sea una diminuta bacteria. De poder estudiarla, posiblemente ayudaría a comprender el origen de la vida en nuestro planeta, ya que en caso de compartir alguna de las estructuras moleculares mencionadas anteriormente, esto sugeriría que la vida podría haber tenido un origen común en nuestro universo. Y que la desarrollada en el planeta Tierra podría haber llegado desde el espacio exterior, como sostiene “Panspermia”, una de las teorías que se baraja desde hace mucho tiempo.

Pero encontrar una forma de vida extraterrestre sencilla podría dar más de una sorpresa. La naturaleza –que no se limita solamente a nuestro planeta– ha demostrado ser muy creativa. Fácilmente podría habérselas ingeniado para cumplir con la definición biológica de la vida creando otras estructuras especializadas estables, tanto o más eficientes que el ADN o las proteínas, y que permitiesen a los organismos creados a partir de ellas desarrollarse, reproducirse y evolucionar. De ocurrir algo así, muchos libros de Biología, Química, Física y otras ciencias deberían reescribirse, y los extraterrestres de Hollywood se convertirían en algo más original de lo que hemos visto hasta ahora.

Por ahora, continúa búsqueda de planetas capaces de sostener la vida tal como la conocemos. Por un lado, para saber si estamos o no irremediablemente solos; y por el otro, para encontrar un lugar donde mudarnos en caso que agotemos a nuestro único y delicado planeta. Esperemos que esto último no haga falta.
 

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